I love to plan. Before making a decision, I try to be diligent in doing the homework and contemplating different scenarios. I usually ask for the advice of those wiser than I am when making my plans. I can honestly say that my plans are well thought out and impressively good.

Fernando Castillo

King Solomon was an extremely wise man, very capable of coming up with outstanding plans. However, he admitted that, no matter how well intended our plans are, God’s purpose prevails over them.

There are many plans in a man’s heart, Nevertheless the Lord’s counsel—that will stand (Prov. 19:21, NKJV).

To illustrate this point with a biblical character, let’s meditate on John the Baptist. God had a clear purpose for him—to prepare the way of the Lord. I’m sure John had an idea of how to fulfill that purpose: become a radical prophet, preach a message of repentance, wear animal-skin clothes, eat locusts with honey and set camp at the Jordan River for water baptisms. These were great plans! But I can guarantee you that being imprisoned and then beheaded was never part of John’s plan. So when he was in prison, he struggled to line up his plans with the purpose of God.

John made many plans, but the Lord’s purpose prevailed. He was not only the forerunner that prepared the way for the Lord; He was also considered by Jesus as the greatest among men (Matt. 11:11).

What do we do when our well intended and carefully crafted plans don't work as expected? My first reaction is frustration and confusion. I don't understand why God doesn't line up with my super cool plans.

Before accepting the privilege to serve as supervisor of the Pacific Southwest District, I had wonderful plans for my life. I planned to continue leading the church I founded into a new season of fruitfulness; I planned to make a renovation to my home in Honolulu; I planned to have my kids grow up in Hawaii until college; and I planned to do more great things for the kingdom of God. But God’s purpose always prevails over our plans.

Many of us try to convince God of how good our plans are and to line up His purpose with our plans. We use prayer to tell God what we want. However, Jesus revealed a different way to pray and follow God. At the Garden of Gethsemane, He declared, “Not as I will, but as You will” (Matt. 26:39). In other words: “My plan is for You to remove this cup of suffering. Some of the disciples think it’s a good idea not to go to the cross, but it is not about what I want—it’s about what You want. Not My plans, but Your purpose, should prevail in My life.”

If your personal life or ministry is not going according to your plan, be encouraged today. The Lord’s purpose will prevail. And the good news about it is that God knows the plans He has for us. They are plans not for calamity, but for blessing—to give us a hope and a future (Jer. 29:11).

Also, remember that all things—especially those that are not according to our plan—work together for the good of those who love God and are called according to His purpose! God is good and faithful. His purpose for us is good and faithful. When life goes not according to plan, we have hope that we are in good hands because of God’s good and faithful purpose in us. And instead of asking God to line up His purpose with our plans, let’s pray that our plans will always line up with God’s purpose.

Prayer Points

  1. Pray “not as I will, but as You will.”
  2. Pray for discernment and encouragement to know God’s plans for your life.
  3. Pray that God would make you open and able to release your own plans and follow His leading.

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Cuando Mis Planes No Resultan

Me fascina planificar. Antes de tomar una decisión, intento ser diligente y hacer mi tarea y contemplar diferentes escenarios. Generalmente pido el consejo de los que son más sabios que yo cuando estoy haciendo mis planes. Puedo decir con sinceridad que mis planes siempre son bien pensados e impresionantemente buenos.

Fernando Castillo

 

El Rey Salomón fue un hombre sabio en extremo, muy capaz de elaborar planes excepcionales. Sin embargo, él mismo admitió que no importa cuán bien intencionados sean nuestros planes, el propósito de Dios prevalece sobre ellos.

Puedes hacer todos los planes que quieras, pero el propósito del Señor prevalecerá (Proverbios 19:21, NTV).

Para ilustrar este punto con un personaje bíblico, meditemos en Juan el Bautista. Dios tenía un claro propósito para él—preparar el camino para la venida del Señor. Estoy seguro de que Juan tenía una idea de cómo cumplir ese propósito: convertirse en un profeta radical, predicar un mensaje de arrepentimiento, usar ropa tejida de piel de animales, alimentarse de langostas con miel, y acampar junto al río Jordán para bautizar en agua. ¡Esos eran planes grandiosos! Pero les puedo garantizar que ser encarcelado y luego degollado nunca fue parte del plan de Juan. Por eso, cuando estaba en la cárcel, luchó para alinear sus planes con el propósito de Dios.

Juan hizo muchos planes pero el propósito de Dios prevaleció. No solo fue el precursor que preparó el camino para la venida del Señor; también fue considerado por Jesús como el más grande entre los hombres (Mateo 11:11).

¿Qué hacemos cuando nuestros bien intencionados y cuidadosamente elaborados planes no funcionan como esperábamos? Mi primera reacción es frustración y confusión. No entiendo porque Dios no se alinea con mis súper geniales planes.

Antes de aceptar el privilegio de servir como Supervisor del Distrito Pacific Southwest, tenía planes maravillosos para mi vida. Planeaba seguir liderando la iglesia que había plantado en una nueva temporada de fructificación; planeaba hacer renovaciones a mi casa en Honolulu; planeaba criar a mis hijos en Hawaii hasta la edad universitaria; y planeaba hacer más cosas grandes para el reino de Dios. Pero el propósito de Dios siempre prevalece sobre nuestros planes.

Muchos de nosotros tratamos de convencer a Dios de cuán buenos son nuestros planes e intentamos que Él alinie Su propósito con nuestros planes. Usamos la oración para decirle a Dios lo que queremos. Sin embargo, Jesús nos revela una manera diferente de orar y seguir a Dios. En el huerto de Getsemaní Él declaró: “que se haga tu voluntad, no la mía” (Mateo 26:39). En otras palabras, “Mi plan para ti es que quites esta copa de sufrimiento. Algunos de los discípulos piensan que es buena idea no ir a la cruz, pero no se trata de lo que yo quiero, se trata de lo que Tú quieres. No mis planes sino Tu propósito, deberán prevalecer en mi vida”.

Si tu vida personal o ministerio no marchan de acuerdo a tus planes, anímate hoy. El propósito del Señor prevalecerá. Y lo bueno de todo es que Dios conoce los planes que tiene para nosotros. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darnos un futuro y una esperanza (Jeremías 29:11).

También recuerda que todas las cosas – especialmente aquellas que no van de acuerdo a nuestro plan—¡cooperan para el bien de quienes aman a Dios y son llamados según Su propósito! Dios es bueno y fiel. Su propósito para nosotros es bueno y fiel. Cuando nuestra vida no se ajusta a nuestro plan, tenemos la esperanza de que estamos en buenas manos por el buen y fiel propósito que Dios tiene para con nosotros. Y en vez de pedirle a Dios alinear Su propósito con nuestros planes, oremos para que nuestros planes siempre estén alineados con el propósito de Dios.

Puntos de Oración

  1. Ore “no según mi voluntad, sino de acuerdo a la Tuya”.
  2. Ore por discernimiento y ánimo para conocer los planes de Dios para su vida.
  3. Ore que Dios le permita estar disponible y dispuesto a soltar sus propios planes y seguir Su guía.

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