When I meditate on the promises of God in His Word, I often say, “Who am I, that God would make such great promises to me?” We all make promises, but do we always keep them? Most of us, if not all, have probably been disappointed by someone not fulfilling a promise made to us.

Raymundo Diaz

Promisingly for us, Jesus is always faithful, dependable and trustworthy. He always fulfills what He promises. His Word is full of truly faithful and infallible promises to us: “For all the promises of God in Him are Yes, and in Him Amen, to the glory of God through us” (2 Cor. 1:20, NKJV). We can, with all certainty, count on them every day of our earthly life and for all eternity!

Peter was an eyewitness to Jesus' ascension and to the given promise: “This same Jesus, who was taken up from you into heaven, will so come in like manner as you saw Him go into heaven” (Acts 1:11). Peter wrote with determination, making sure Christians remember God's promises are “exceedingly great and precious” (2 Pet. 1:4). He continued, “The Lord is not slack concerning His promise, as some men count slackness; but is long-suffering toward us, not willing that any should perish, but that all should come to repentance" (2 Pet. 3:9).

Isn’t it wonderful how God is amazingly long-suffering? I believe His long-suffering nature keeps Him from coming sooner. He is incredibly patient, slow to anger and abundant in mercy—even with a sinful and guilty world.

Peter goes on to say, “But the day of the Lord will come as a thief in the night” (2 Pet. 3:10). Truly, the end of the age is near—let us make every effort to be found spotless, blameless and at peace with Him.

Though we yearn greatly as we await the promise of His return, there are more souls to be won first. In this dark and dying world—desperately in need of Jesus Christ, who is the “Light of the World” (John 8:12), the “Sun of Righteousness” (Mal. 4:2)—may we count every day as an opportunity for salvation. Let’s make every effort to remain passionate and effective for His kingdom. Powered by His Word and Holy Spirit, may many come to Christ through us and receive the promises of God!

Prayer Point

Father God, we stand in awe of Your great patience and long-suffering. Help us to be a church that truly reflects Your character—practicing patience and long-suffering to the world around us. Though we yearn the fulfillment of our Lord’s return, grant us boldness to proclaim the Good News of salvation to this dying world. Help us to remain passionate and effective for your kingdom. In Jesus’ mighty name we pray, Amen.

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La Promesa de Su Regreso

Cuando medito en las promesas de Dios en Su Palabra, a menudo me pregunto: “¿Quién soy yo para que Dios me haga tan grandes promesas?” Todos hacemos promesas, ¿pero acaso siempre las cumplimos? La mayoría de nosotros, si no todos, probablemente nos hemos decepcionado con alguien que no cumplió la promesa que nos hiciera.

Raymundo Diaz

Lo prometedor para nosotros es que Jesús siempre es fiel, fiable y confiable. Él siempre cumple lo que promete. Su Palabra está llena de promesas verdaderamente fieles e infalibles para con nosotros; “porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios” (2 Cor. 1:20 RV1960).

Podemos, con toda certeza, ¡contar con ellas todos los días por el resto de nuestras vidas terrenales y por toda la eternidad!

Pedro fue un testigo presencial de la ascensión de Jesús y de la promesa dada: “Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo” (Hechos 1:11).

Pedro escribió con determinación, asegurándose de que los cristianos se acuerden que las promesas de Dios son “preciosas y grandísimas” (2 Pedro 1:4). 

Él continuó: “El Señor no retarda su promesa, según algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento” (2 Pedro. 3:9).

¿No es maravilloso cuán paciente es Dios? Yo creo que es la naturaleza de Su paciente sufrimiento la que ha retrasado Su regreso. Él es increíblemente paciente, lento para la ira y abundante en misericordia – aun con un mundo pecaminoso y culpable.

Pedro también nos dice: “Pero el día del Señor vendrá como ladrón en la noche...” (2 Pedro 3:10). 

A la verdad, el fin de los tiempos está cerca – hagamos todo esfuerzo para ser hallados sin mancha, sin culpa y en paz con Él.

Y aunque ansiamos enormemente la promesa de Su venida, hay más almas que ganar primero en este mundo oscuro y agonizante – desesperadamente necesitado de Jesucristo, que es la “Luz del mundo” (Juan 8:12), el “Sol de justicia” (Malaquías 4:2). Ojalá que contemos cada día como una oportunidad para la salvación. Hagamos todo esfuerzo para mantenernos apasionados y efectivos para Su reino. Potenciados  por Su Palabra y el Espíritu Santo, ¡que muchos lleguen a Cristo mediante nosotros y reciban las promesas de Dios!

Punto de Oración

Dios Padre, nos maravillamos de Tu gran paciencia y prolongado sufrimiento. Ayúdanos a ser una iglesia que verdaderamente refleja Tu carácter – practicando la paciencia y al sufrimiento prolongado al mundo a nuestro alrededor. Aunque ansiamos el cumplimiento del regresode nuestro Señor, concédenos el denuedo para proclamar las Buenas Nuevas de  salvación a este mundo moribundo. Ayúdanos a mantenernos apasionados y efectivos para Tu reino. En el nombre poderoso de Jesús, Amén

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