"We will focus our mission and ministry efforts on multiplying disciples, leaders, churches and national movements. Holding to God’s passion for the lost, we will seek a movement of evangelism, mercy ministries, contextualized church planting and mobilizing indigenous believers in ministry among all peoples." —Foursquare's Global Distinctives

Randy Remington

At the heart of our purpose as a Foursquare movement is the recognition that we exist for others, for those who have not yet heard the gospel (Matt. 28:19-20; Acts 1:8).

Angelus Temple, the first Foursquare church building, was built on a cornerstone inscribed with the words, “Dedicated unto the cause of inter-denominational and worldwide evangelism.” This is the primary thing that we are trying to accomplish, and is reflected in our shared mission of multiplication and evangelism.

As we are continually renewed in this purpose, we stay true to our roots and experience the greatest potential for ongoing fruitfulness.

Deep Roots and Lasting Fruit

At Foursquare Connection 2016, the Foursquare family celebrated the ministry of fruitful missionaries and apostolic indigenous leaders working in countries such as Turkey, Kazakhstan and Côte d’Ivoire. For me as a Foursquare minister, this is one of my favorite things about our family; we are part of something bigger than ourselves and are privileged to participate in a number of shared global missions around the world as the Holy Spirit leads.

It is a joy to financially support, pray for and personally engage in these works, but I also need to keep my eye on the ball as a local pastor—engaging in shared mission within my own community. I’m glad that we can do both by belonging to this family.

I remember the day I signed on to our shared mission. We didn’t call it that then, but it was no less a shared mission and no less Foursquare. Thirty years ago, I was listening to Ron Mehl preach in a service, and I said to myself, “I don’t know what Foursquare is, but if that guy’s Foursquare, that’s what I want to be.” The message was simple, and it had all the basic ingredients of shared mission:

  • God loves you.
  • Come be a part of our family.
  • We’ll build you up and send you out to be the church.
  • We’ll continue to equip you as you worship with us regularly.

Opening Nations and Neighborhoods

It’s important to me that I never lose touch with the things God established in my life early on. But I realize that He always brings fresh expressions to our shared mission.

The familiar rhythms of decades past give way to a simplified weekly gathering and more hands-on forms of service today, such as adopting the school across the street, providing a community food bank, offering ESL classes and facilitating compassion clinics that provide medical and dental care. These acts of love and kindness, when breathed on by the Holy Spirit, form a bridge to the surrounding community. And they’re the first step at evangelizing and multiplying when accompanied by a bold gospel proclamation.

At the local level, we may not be opening countries directly, but we can still open neighborhoods. For instance, our church serves the most ethnically diverse city in Oregon. While actual numbers may be small for each group, Beaverton has more diverse ethnicities than anywhere else in Oregon.

We’ve undertaken a number of initiatives that ensure we disciple leaders who can share the mission within specific cultural contexts. We welcome people who are recent immigrants, along with their children, and we help them integrate into our church through language translation and language specific small groups. We also seek to empower leaders who are raised up in different cultural contexts. Without that, shared mission becomes pragmatic paternalism.

Maintaining Our Purpose

If we lose our purpose as a movement, we will end up hammering on commitment. When we are involved in purpose, commitments come easily. Our mission hasn’t changed: We multiply, and we evangelize. I can readily commit to a movement and church that prioritizes those things. Let’s all share that mission together.


Misión Compartida: Distintivos Globales (Parte 6)

En el corazón de nuestro propósito como movimiento Cuadrangular está el reconocimiento de que existimos para los demás, para los que aún no han escuchado el evangelio (Mateo 28:19-20 Hechos 1:8).

Randy Remington

Ángelus Temple, el primer edificio de la iglesia Cuadrangular, se construyó sobre una piedra angular con la inscripción: “Dedicado a la causa del evangelismo interdenominacional y mundial”. Esto es lo más importante que tratamos de lograr, y se refleja en nuestra misión compartida de multiplicación y evangelismo.

Al renovarnos continuamente en este propósito, nos mantenemos fieles a nuestras raíces y experimentamos el mayor potencial de fruto continuo.

Raíces Profundas y Fruto Duradero

En la Conexión Cuadrangular 2016, la familia Cuadrangular celebró el ministerio de misioneros fructíferos y líderes apostólicos autóctonos sirviendo en países como Turquía, Kazajstán y Costa de Marfil.  Para mí, como un ministro Cuadrangular, esta es una de mis cosas favoritas sobre nuestra familia; somos parte de algo más grande que nosotros mismos y tenemos el privilegio de participar en un número de misiones globales compartidas en todo el mundo guiados por el Espíritu Santo.

Es un gozo apoyar financieramente, orar y participar personalmente en estas obras, pero como pastor local también tengo que mantener mis ojos en la pelota—participando en misión compartida dentro de mi propia comunidad. Me alegra que podamos hacer ambas cosas al pertenecer a esta familia.

Recuerdo el día en que me inscribí en nuestra misión compartida. No la llamábamos así entonces, pero no fue menos misión compartida y ni menos Cuadrangular. Hace treinta años, estaba escuchando a Ron Mehl predicar en un servicio, y me dije a mí mismo: “No sé lo que es la Cuadrangular, pero si ese tipo es Cuadrangular, eso es lo que yo quiero ser”. El mensaje era simple, y tenía todos los ingredientes básicos de la misión compartida:

  • Dios te ama.
  • Ven y sé parte de nuestra familia.
  • Te edificaremos y enviaremos a ser la iglesia.
  • Seguiremos equipándote mientras  adoras junto a nosotros regularmente.

Abriendo Naciones y Barrios

Es importante para mí no perder de vista las cosas que Dios estableció en mi vida desde el principio. Pero me doy cuenta que Él siempre trae expresiones frescas a nuestra misión compartida.

Los ritmos familiares de décadas pasadas dan paso hoy día a una reunión semanal simplificada y más formas de servicio práctico, tales como adoptar la escuela al otro lado de la calle, proveer un banco de alimentos para la comunidad, ofrecer clases de inglés como segundo idioma y facilitar clínicas de compasión que proporcionan atención médica y dental. Estos actos de amor y bondad, cuando son inspirados por el Espíritu Santo, forman un puente con la comunidad a nuestro alrededor. Y son el primer paso en la evangelización y multiplicación cuando se lo acompaña de la proclamación valiente del evangelio.

A nivel local, puede ser que estemos abriendo países directamente, pero aún podemos abrir barrios. Por ejemplo, nuestra iglesia sirve a la ciudad con mayor diversidad étnica en Oregón. Si bien las cifras reales pueden ser pequeñas para cada grupo, Beaverton tiene más diversidad de etnias que ningún otro lugar en Oregón.

Hemos llevado a cabo una serie de iniciativas que aseguran que discipulamos a líderes que pueden compartir la misión dentro de contextos culturales específicos. Damos la bienvenida a inmigrantes recién llegados junto con sus hijos, y les ayudamos a integrarse a nuestra iglesia a través de la traducción de idiomas y grupos pequeños con idioma específico. También buscamos empoderar  líderes que han crecido en diferentes contextos culturales. Sin aquello, misión compartida se convierte en paternalismo pragmático.

Mantener Nuestro Propósito

Si perdemos nuestro propósito como movimiento, terminaremos enfatizando el compromiso. Cuando nos involucramos en propósito, el compromiso viene fácilmente. Nuestra misión no ha cambiado: Nos multiplicamos  y evangelizamos. Puedo comprometerme fácilmente con un movimiento y una iglesia que le da prioridad a esas cosas. Compartamos todos esa misión juntos.