I am writing this article from an airplane, returning from the memorial service of a friend’s father. I had never met him, yet tears were streaming down my cheeks as I sat and listened. The pastor had asked for anyone who knew him to state a descriptive word or phrase that expressed his imprint on their lives.

Tammy Dunahoo wants every pastor to know: You are appreciated.

His wife spoke first: “Faithful.” Then they began, one after another, for some time, as if a beautiful score were being written, the melody and rhythm of which were deeply moving. “Faithful, humble, friend, lover of God, mentor, marriage counselor, loving brother, warrior.”

As his children described him, we heard words of his constancy in encouragement and strength, his continual belief in them and their dreams, his intentional shaping of their hearts toward God, his always being prepared, always doing for others, always, always, always. As the words continued, I could picture an incredible man whose impact would last far beyond his Earth days in the hearts and lives of all he had touched.

You know what was most interesting? His legacy was not in the magnificence of the many buildings he had built as a brick mason; no one mentioned the bank account he left; there was a brief mention about the beautiful home he had built for the family and the church he had helped start, but those paled in comparison to the tone in the voices of those sharing their words or phrases describing who he was to them. To a person they expressed godly characteristics that had marked their lives. There was something unique in those moments, the words had deep meaning, and the weightiness of this man’s influence was palpable in the room.

Friends, I was challenged to stop and evaluate my days. What will be the words or phrases my family and friends will say at my memorial service? What about yours? I loved what I heard from this man’s friends, but what impressed me most were the words from his children. They knew their father deeply loved God, their mother and them. This knowledge was based on years of consistent words and actions that gave them a foundation on which to build their own lives and families.

There is a passage we use often in an evangelistic conversation, but pastors, I want to ask us: “What will it profit, if you gain the whole world (even for Christ) and lose your own soul and your family?” Paul spoke of not wanting to preach to others and then himself become disqualified. Yes, we have a great mission, the world is obviously getting darker every day, the peril of broken lives is ever before us, and the need for the gospel is evident.

But you and I must guard ourselves to not take on the Elijah complex recorded in I Kings 19 that we think we are alone at the task, as if it all depends on us! God, in His loving grace and transformative truth, told Elijah there were 7,000 others He had preserved for Himself; Elijah was not alone.

Pastors, please stop today and ask yourself: “Am I being honest with God, myself and others? Am I being who He created me to be? Am I fulfilling His assignment or my own? What is my true motivation? Do I know how loved I am? When was the last time I was completely overcome by the grace and acceptance of Jesus? How often do I sit and just bask with gratitude and joy in the goodness of God in my life? Am I cooperating with His transformation of my own soul?” I am convinced that the best witness of the gospel is a life filled with all the fullness of God that overflows in love, joy, peace, goodness, meekness, faithfulness, kindness, patience and self-control.

In a recent message I was preparing for a series called “Practicing Greatness,” my topic was solitude, stillness, silence and reflection. A friend had just told me about some studies that are proving that reflection actually increases empathy (emotional intelligence) and morality (good decision making). I recalled 2 Cor. 3:18: “And we all, who with unveiled faces contemplate the Lord’s glory, are being transformed into His image with ever-increasing glory, which comes from the Lord, who is the Spirit” (NIV).

The word “reflection” has two definitions: (1) “serious thought or consideration, contemplation, pondering, meditation”; and (2) “casting or throwing back (as in an image).”

Our taking time to reflect upon Him causes His reflection (His image and glory) to be cast back, reflected upon us!

That’s what I experienced in the memorial service, the image of Father God being described as it had been reflected upon a man who had become like Him over a lifetime.

Pastors, as we celebrate National Clergy Appreciation Month, I pray that you will receive tremendous encouragement, love and kindness from those you lead. I pray you will hear words from your congregation and from your family that reveal you are being shaped by God as His daughter or son, and His reflection upon you is impacting lives in a way that will far outlast your days. You are loved and appreciated!


Reflexionando sobre su propio legado

Escribo este artículo desde un avión, regresando del servicio conmemorativo del padre de un amigo. Nunca lo conocí, sin embargo las lágrimas corrían por mis mejillas mientras escuchaba sentada. El pastor pidió que todos aquellos que lo conocieron dijesen una palabra o frase descriptiva que expresase su huella en sus vidas.

Tammy Dunahoo quiere que cada pastor sepa que es apreciado.

Su esposa habló primero: "Fiel". Entonces empezaron a hablar, uno tras otro durante un tiempo, como si una hermosa partitura se estuviese escribiendo, cuya melodía y ritmo eran profundamente conmovedores. "Fiel, humilde, amigo, amante de Dios, mentor, consejero matrimonial, hermano amoroso, guerrero”.

A medida que sus hijos lo describían, escuchamos palabras sobre su constancia en animarlos y fortalecerlos, su creencia continua en ellos y sus sueños, su intencionalidad en formar sus corazones hacia Dios. Siempre estaba preparado, siempre haciendo algo por otros, siempre, siempre, siempre. A medida que continuaban las palabras, podía imaginarme a un hombre increíble cuyo impacto duraría mucho más allá de sus días en la Tierra en los corazones y vidas de todos los que había tocado.

¿Saben lo más interesante? Su legado no estaba en la magnificencia de los muchos edificios que había construido como albañil; nadie mencionó la cuenta bancaria que dejó; hubo una breve mención de la hermosa casa que había construido para su  familia y la iglesia que había ayudado a empezar, pero estos palidecieron en comparación con el tono de las voces de aquellos que compartían sus palabras o frases describiendo a quién fue para ellos. Todos expresaron características piadosas que habían marcado sus vidas. Hubo algo único en esos momentos: las palabras tenían un profundo significado, y el peso de la influencia de este hombre era palpable en el salón.

Amigos, fui desafiada a detenerme y evaluar mis días. ¿Cuáles serán las palabras o frases que mi familia y amigos dirán en mi funeral? ¿Qué tal el tuyo? Me encantó lo que escuché de los amigos de este hombre, pero lo que más me impresionó fueron las palabras de sus hijos. Sabían que su padre amaba profundamente a Dios, a su madre y a ellos. Este conocimiento se basaba en años de palabras y acciones consistentes que les dieron una base sobre la que construir sus propias vidas y familias.

Hay un pasaje que utilizamos con frecuencia en conversaciones evangelísticas, pero pastores, quiero que nos preguntemos: "¿Qué  beneficio tendrá si gana todo el mundo (incluso para Cristo) y pierde su propia alma y a su familia?" Pablo habló de no querer predicar a los demás y luego él mismo ser descalificado. Sí, tenemos una gran misión, el mundo obviamente se está poniendo cada vez más oscuro, cada  día, el riesgo de vidas quebrantadas está siempre delante de nosotros y la necesidad del Evangelio es evidente.

Pero usted y yo debemos guardarnos de no abrazar el complejo de Elías registrado en I Reyes 19 pensando  que estamos solos en la tarea, ¡como si todo dependiese de nosotros! Dios, en su gracia amorosa y verdad transformadora le dijo a Elías que había otros 7.000 que Él había preservado para sí mismo; Elías no estaba solo.

Pastores, por favor deténganse hoy y pregúntense a sí mismos: "¿Estoy siendo honesto con Dios, conmigo, y con los demás? ¿Estoy siendo quien Él me creó para ser? ¿Estoy cumpliendo con su tarea o la mía? ¿Cuál es mi verdadera motivación? ¿Sé cuán amado soy? ¿Cuándo fue la última vez que estuve completamente abrumado por la gracia y aceptación de Jesús? ¿Con qué frecuencia me siento y simplemente disfruto con gratitud y alegría la bondad de Dios en mi vida? ¿Estoy cooperando con su transformación de mi alma? Estoy convencida de que el mejor testimonio del Evangelio es una vida llena de toda la plenitud de Dios, que se desborda en amor, gozo, paz, bondad, mansedumbre, fidelidad, amabilidad, paciencia y dominio propio.

En un mensaje reciente que estaba preparando para una serie llamada "Practicando la Grandeza", mi tema era la soledad, la quietud, el silencio y la reflexión. Un amigo me había hablado de algunos estudios que han demostrado que la reflexión en realidad aumenta la empatía (inteligencia emocional) y la moralidad (buena toma de decisiones). Recordé 2 Corintios 3:18: "Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria por la acción del Señor, que es el Espíritu" (NVI).

La palabra "reflexión" tiene dos definiciones: (1) "pensamiento serio o consideración, contemplación, reflexión, meditación"; y (2) "reflejar o transmitir (como en una imagen)."

¡El tiempo que tomamos para reflexionar sobre Él hace que su reflejo (Su imagen y gloria) sea proyectada de vuelta y se refleje sobre nosotros!

Eso fue lo que experimenté en el funeral, la imagen de Dios Padre siendo descrita tal y como se había reflejado sobre un hombre que había llegado a ser como Él durante toda la vida.

Pastores, al celebrar el Mes de Apreciación Nacional al Clero, oro que usted reciba ánimo, amor y bondad tremendos de aquellos a quienes lidera. Oro que escuche palabras de su congregación y su familia que revelen que está siendo moldeado por Dios como su hija o hijo, y que su reflejo sobre usted está impactando vidas de una manera que trascienda sus días. ¡Ustedes son amados y apreciados!